
"Que no tropieces en tus caminos, que tus cielos estén despejados, que siempre oigas la música del aire, del mar y de los pájaros. Que tu vida transcurra tranquila y suave, como un arroyo donde uno quiere sentarse en la orilla y ver las mariposas y los picaflores mientras huele la menta y ve plateados pescaditos... Que no te toquen olas torrentosas, truenos, relámpagos y tempestades desatadas tirando árboles y nidos... Que cuando salgas de tu casa esté el aire tibio. Que en tu jardín haya hadas y duendes, flores, y esté todo verde... Que las guerras no te toquen".
Gracias, María Angélica, tus lindos deseos llenaron mi día.